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Cinco Cronistas Con Presencia
La final, resumen perfecto de un Mundial opaco

La final, resumen perfecto de un Mundial opaco

Como era esperable, Francia impuso la mayor jerarquía de sus jugadores y se llevó el título de Rusia 2018. Fue una final extraña, un tanto enloquecida, pero que en buena medida resume las características principales de un Mundial futbolísticamente opaco. Por lo menos, eso es lo que afirma nuestro analista invitado.

Por Rodolfo Chisleanschi (@RodoChisleanchi)

1. El error. Más que imponer sus virtudes, la mayoría de los equipos trabajaron sobre los fallos del rival. También en la final. Los dos jugaron por debajo de su nivel. Croacia estuvo muy lejos de los 10 puntos de los que hablábamos en la previa, demasiado errático en las áreas. Francia no fue sólida y ni siquiera alcanzó los 7, pero como partía con ventaja…

2. La pelota. Los croatas salieron con más agresividad y después se vieron siempre con el marcador en contra. Un poco por convicción y otro por necesidad tuvieron más tiempo la pelota. Rakitic y Modric cambiaron sus carriles, y el primero tomó el mando del equipo ante la dejadez de Pogba, que solo se asomó al partido después de su gol, el 3-1.

3. Las bandas. Como se preveía, la búsqueda “era por afuera”. Perisic fue un dolor de muelas para Pavard en el primer tiempo. Las subidas de Vrsaljko complicaron a Hernández todo el encuentro. Las carreras de Mbappé fueron la única vía de llegada francesa hasta después del tercer gol.

4. Desfigurados. Kanté había sido un reloj todo el Mundial. En la final cometió errores en cadena. Modric participó menos que otros días. Apenas pesó en acciones importantes. Lloris se hizo un gol “a lo Caballero”. Lovren, Mandzukic y Rebic tuvieron una tarde torcida. Pavard dio muchas ventajas. Subasic miró en 3 de los 4 tantos que recibió.

5. Balón parado. Los centros martirizaron a Croacia. Los dos primeros goles vinieron por el aire. Puede discutirse si hubo o no falta en el tiro libre del primero, o si el penal debía cobrarse o no, pero no hay excusas para una mala defensa. Por ese lado los balcánicos perdieron solos.

6. Los mejores. Rakitic, el primer tiempo de Perisic y el coraje de Vrsaljko empujaron a Croacia. Umtiti fue el francés más destacado. Pero los galos también contaron con la firmeza de Varane en el segundo tiempo, las arrancadas de Mbappé, el despliegue y la zurda de Griezmann y el rato final de Pogba. Ellos terminaron de inclinar la balanza.

7. Los suplentes. Entró Nzonzi y equilibró el medio. Entró Fekir y metió la pelota en el freezer. Entraron Kramaric y Pjaca y nadie se enteró. El fondo de armario también gana títulos.

8. La mente. Para jugar bien hay que tener la cabeza despejada. Croacia, convencida que nada tenía para perder, siempre pareció más liberada. Francia (hace dos años cayó como local en la final de la Eurocopa) sintió la presión del favoritismo y el fantasma del fracaso.

9. El VAR. También “jugó” la final. Pitana lo pensó mucho. Había mano de Perisic e iban a ser más las críticas por no dar el penal que por sancionarlo. Hizo la fácil. El sistema sirve para cerrar la discusión en el momento pero no liquida la polémica. Tiene margen de mejora.

10. El campeón. Difícil establecer si Francia fue el mejor equipo. Sí tuvo virtudes innegables: solidez, contundencia, organización, oportunismo, potencia, jerarquía, compromiso. A partir de ahí ya es cuestión de gustos.