CCCP

Cinco Cronistas Con Presencia
Pesadilla Mundial

Pesadilla Mundial

Desde Buenos Aires.- Aquel gol de Fazio en el último segundo del partido contra Francia fue un punto de inflexión. Parecía que se acababa el Mundial para Argentina. Cuando comenzó el tiempo de descuento, el equipo conducido por Sampaoli perdía 4-2 y en esos cuatro minutos hizo dos goles, los dos de cabeza, uno de Agüero, el otro de Fazio, el más recordado, el momento más sublime de esta Copa del Mundo para todos los argentinos. Y casi no se da, porque Di María había estirado su pierna y estuvo a un centímetro de cortar el centro que había mandado Meza desde la izquierda. Otra vez había revivido la Selección, como contra Nigeria, pero con más fuerza. Porque era por los octavos de final. Y después vino el alargue. Y Francia ya no tenía a Mbappe en la cancha. Y en los panales pasó Argentina al convertir los cinco mientras que Pogba pegó el suyo en el palo.

Aquel gol de Fazio se gritó como pocas veces se había gritado un gol en la Argentina. Las redes sociales se llenaron de videos viralizados de hinchas gritando, de hinchas festejando, de hinchas abrazándose. Los medios mostraron esa euforia y en las calles porteñas se respiraba clima de fiesta. Después pasó cuartos sin jugar bien contra Uruguay y la semifinal frente a Bélgica que también se definió por penales. Ahí comenzó la especulación: es mejor enfrentar a Inglaterra por todo lo que significa o tener una revancha con Croacia. Y fue Croacia. Y fue derrota. Y otra final perdida.

Ahora, unas horas después de esa cuarta final perdida por esta generación de jugadores, la depresión es enorme. Abundan las críticas, se habla de fracaso, aparece la palabra catástrofe en los zócalos televisivos. Los analistas futboleros, en su mayoría, creen que estos jugadores están malditos. Les gritan pecho frío. Les dicen que no tienen el fuego sagrado. Messi pasó de héroe a villano otra vez. Las redes sociales parecen un concurso para ver quién es más sarcástico en la crítica a los jugadores, a Sampaoli, a Messi en particular, a todos los que alguna vez se pusieron la ropa con el escudo de la AFA en Rusia. No hay consuelo en Argentina. Hay furia. Porque parece que las finales no se juegan ni se pierden, se ganan. Y eso no pasó. Jugadores con renombre internacional recibieron para siempre el cartel de fracasados porque perdieron su cuarta final consecutiva…

Ufff

Terrible.

Quizás hubiera sido mejor si Di María tocaba con la punta del pie aquel centro de Meza y le sacaba la pelota de la cabeza a Fazio en ese último segundo del partido con Francia. Y sí, quizás hubiera sido mejor que todo terminara ahí.